El ocaso de Cristina y la necesidad de Milei
El presidente y la ex vice se trenzan en las redes sociales. Puertas adentro, el mandatario sufre no tener cuadros electorales. A Manuel Adorni no le quedó alternativa y será candidato en CABA. La presidente del PJ no subsana su vínculo con Kicillof.

La semana que termina, dejó marcada la intensidad electoral del año. Uno creería que no hay necesidad para tanto. Pero los motores de la política estan a todo vapor.
Por ser legislativas no son menos importantes, pero no es lo mismo. Sin embargo, sobrevuela un exagerado nerviosismo entre los participantes. Asesores nacionales, internacionales, encuestas de acá y de allá. Visitas mediáticas y actividad extasiada en redes sociales.
Vamos a exceptuar a las provincias de Corrientes y Santiago del Estero. Allí se renuevan los gobernadores y tienen derecho al folclore completo.
“Hablé con Jujuy y el panorama es incierto”, “Ni en Mendoza estamos tranquilos”, “En Tierra del Fuego están todos dispersos, tenemos que aprovechar”. Las tres frases corresponden a distintos armadores nacionales de diversos sectores que están pendientes de las encuestas locales de cada provincia.
Actualmente, el foco esta puesto en lo que suceda en CABA. No por importancia ni por ombliguismo porteño, sino por la danza de nombres potentes que las vuelve una lucha de egos que repercute a nivel nacional. Horacio Rodriguez Larreta pasó de tener una campaña de norte a sur del país, a “patear” su ciudad en busca de una banca local. El PRO sacrifica a una espada en el Congreso de la Nación para la Legislatura. Y, el oficialismo, mejor dicho Karina Milei, iba y venía sobre la necesidad de poner a Manuel Adorni como candidato. No le quedó opción. No tienen figuras fuertes para disputar el terreno a la ciudad dominada por el PRO desde hace más de 17 años. Tampoco lograron, ni quisieron, ser socios. El candidato peronista (pero no es peronista) es el mejor posicionado. Leandro Santoro, de alto porcentaje de conocimiento más allá de las fronteras citadinas, también terminará en la guarida legislativa.
El análisis político de la elección en CABA, la extienden a todo el país. Se cree que, quien salga en el tercer y cuarto puesto se debilita en el resto de las provincias. Ese punto sobre excitó la contienda local.
En el medio, el acuerdo sin detalles y con contradicciones con el FMI, activaron las personalidades reactivas que suelen tener Cristina Kirchner y Javier Milei. Ambos con comportamientos poco adultos que le dan caldo de cultivo a la discusión económica, pero con interés de vidriera en el año electoral.
La presidente del PJ se despachó con dos publicaciones en la red social X que parecen pergaminos de indicaciones sobre lo que hay que hacer para llevar adelante las riendas del país. ¿De verdad la ex mandataria cree que puede dar lecciones sobre cómo gobernar? ¿Le fue tan bien en su gestión, y en su prédica del amor sin grietas que tuvo que echar mano a otros en las últimas elecciones para ser competitiva? Cristina Kirchner está en el ocaso. Si bien tiene su porcentaje de popularidad, la intención de voto se centra más que nada en la Provincia de Buenos Aires y en los tinglados sin amplitud de pensamiento que nuclean a los muchachos y muchachas de La Cámpora. El peronismo tradicional se divide entre quienes la miran de reojo y quienes le soltaron la mano. Y el miedo.
¿Por qué Milei sube a la cancha a Cristina y se engancha él mismo en la riña? “Cristina sabe que va a ir presa” aseguró el presidente en una entrevista. “No me interesa lo que diga la futura presidiaria”, continuó. ¿Hace falta? Una de dos. O cree que todavía Cristina sigue muy vigente, o la necesita porque no sabe tener otra batalla.
En todo caso, pareciera ser una “guerra virtual” que solo tuvo una batalla más. Una de muchas que vendrán. Y ustedes ya saben lo que pienso: Todo lo que sucede en año electoral, es campaña.
