Pasaron cinco años desde que el mundo se enfrentó a la pandemia del COVID-19, un evento que transformó todos los aspectos de la vida cotidiana, incluida la forma de despedir a los seres queridos. En Comodoro Rivadavia, como en el resto del mundo, las inhumaciones y velatorios se vieron drásticamente modificados debido a las medidas sanitarias impuestas para evitar la propagación del virus.

En aquel 2020, la muerte se vivió de manera diferente. Los velatorios fueron suspendidos, y la posibilidad de despedir a un familiar o amigo estuvo limitada a pequeños grupos de no más de diez personas, con distanciamiento social y el uso obligatorio de barbijos. El director General de Mantenimiento de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, Luis Correa, experimentó en carne propia estas restricciones cuando tuvo que despedir a su padre cumpliendo con todos los protocolos sanitarios.

Los cementerios de la ciudad, Oeste y Kilómetro 9, también modificaron sus horarios y normas de ingreso. La atención se realizaba de 8 a 18 horas, según la terminación del DNI, y los domingos permanecían cerrados, incluso en fechas tradicionales de visita como el Día del Padre, el Día del Niño o el Día de la Madre.

Cinco años después: así fueron las inhumaciones y despedidas en soledad durante la pandemia
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Protocolos estrictos y despedidas en soledad

En aquel entonces, los fallecidos por COVID-19 eran sepultados o cremados sin posibilidad de ser colocados en panteones o nichos. Además, los traslados estaban suspendidos. Todo el personal involucrado en el proceso de inhumación debía utilizar trajes de protección descartables, mascarillas, barbijos y guantes.

La recepción de los ataúdes también requirió medidas adicionales de bioseguridad. Cada cajón era desinfectado con una solución de agua y alcohol antes de ser manipulado, una práctica que se realizaba independientemente de si la persona fallecida había tenido COVID-19 o no. Además, la cantidad de asistentes a los sepelios estaba estrictamente limitada, y en muchos casos, quienes perdieron la vida por el virus fueron despedidos en soledad, sin la presencia inmediata de sus familiares, quienes solo podían visitar la tumba después de finalizado el entierro.

El impacto emocional y la comprensión de la sociedad

A pesar de la dureza de estas restricciones, la mayoría de la población comprendió la situación y aceptó las medidas con resignación. "La gente no lo tomaba mal, lo comprendía. A veces alguien se enojaba, pero tratábamos de explicarlo con tacto. No era que no queríamos que ingresaran, sino que debíamos proteger tanto a los familiares como al personal", recordaba Correa en ese momento.

Cinco años después: así fueron las inhumaciones y despedidas en soledad durante la pandemia

El personal de los cementerios enfrentó la crisis sin haber registrado contagios en sus filas, algo que se atribuyó a la estricta aplicación de los protocolos. Sin embargo, la incertidumbre era constante, lo que motivó la planificación de nuevas infraestructuras, como la apertura del crematorio municipal en Kilómetro 9, cuya inauguración estaba prevista para el año siguiente.

Nuevos hábitos y un cambio en la relación con la muerte

La pandemia también generó un cambio en la forma en que las personas se relacionaban con el duelo y la muerte. "Somos muy cariñosos con los sentimientos, pero nos dimos cuenta de que los hábitos estaban cambiando. La gente joven ya no visitaba los cementerios como antes, y la cremación empezaba a ser una alternativa cada vez más aceptada", señalaba Correa en aquel entonces.

Ante la posibilidad de que el COVID-19 se desbordara, se habilitaron 25 fosas adicionales en el Cementerio Oeste, aunque finalmente no fue necesario utilizarlas en su totalidad. A pesar del temor inicial, el número de fallecidos en 2020 fue inferior al del año anterior, con 539 entierros frente a los 791 registrados en 2019. Esta reducción podría atribuirse a la menor cantidad de accidentes, incidentes violentos y otras patologías debido a las restricciones de movilidad impuestas por la cuarentena.

Cinco años después: así fueron las inhumaciones y despedidas en soledad durante la pandemia

Un recuerdo imborrable de tiempos de crisis

Hoy, a cinco años del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, las imágenes de aquellos días siguen grabadas en la memoria colectiva. La pandemia dejó un legado de cambios en la manera de despedir a los seres queridos, en la infraestructura de los cementerios y en la percepción de la muerte misma.

Si bien el mundo ha avanzado y superado muchas de las dificultades de ese período, la experiencia de vivir y morir en tiempos de COVID-19 sigue siendo un recuerdo que marcó a toda una generación.

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